El Fondo

Este enclave de terreno húmedo, de 2.387 hectáreas de extensión, tiene gran interés ecológico, pero tampoco resulta desdeñable su importante valor económico. Con el agua de los embalses, procedente del río Segura, se riegan cerca de 40.000 hectáreas localizadas en la zona situada entre San Juan y Orihuela.

Los dos embalses de mayor extensión y capacidad son el de Levante y el de Poniente, que ocupan respectivamente 450 y 650 hectáreas. La capacidad del Embalse de Levante es de cinco millones de metros cúbicos y la del Embalse de Poniente, de once millones de metros cúbicos.

Este parque abarca una serie de interesantes enclaves húmedos asociados a los embalses, además de los terrenos de saladar que lo circundan.

Vejetación

Los terrenos que constituyen El Fondo son bastante homogéneos. Sin embargo, en el Parque hay distintos ambientes en función del grado de encharcamiento de las diversas zonas y de la calidad de las aguas de las mismas.

Los embalses poseen un agua relativamente dulce y con un alto grado de eutrofia. Estas características motivan que la vegetación sumergida sea escasa. La formación dominante es el carrizo, que rodea y coloniza las aguas poco profundas, alternando en algunas zonas con formaciones de juncos.

Las charcas periféricas están constituidas por aguas rasas con alto grado de salinidad y, en general, de mejor calidad. En ellas, las formaciones de saladar, que incluyen entre otras especies Limonium, Halocnemun, Suaeda o Salicornia, constituyen una vegetación típica en la zona de gran interés por su carácter endémico del sudeste peninsular.

Por último, en alguno de los terrenos drenados de la periferia, todavía es posible observar diferentes cultivos. Las palmeras y la hilera de eucaliptos que bordea el canal principal y atraviesan el Parque constituyen una imagen característica de la zona.

Fauna

La avifauna es la mayor riqueza biológica del Parque. Sin embargo, también hay especies de fauna íctica muy interesantes, como la anguila, el mújol y, sobre todo, el fartet (Aphanius iberus), un ciprinodóntido endémico del mediterráneo español. La lagartija colirroja (Acanthodactylus erythurus) es la especie más abundante entre los reptiles, mientras que el camarón de agua dulce (Paleomonetes zariquieyi), crustáceo endémico, también resulta numeroso.

La abundancia y diversidad de aves del Parque ha permitido catalogarlo como humedal de importancia internacional. Concretamente está incluido en el convenio RAMSAR de protección de zonas húmedas y en la directiva ZEPAS (zona de especial protección para las aves) de la Unión Europea.

Entre las muchas especies presentes en el parque, destacan especialmente, la cerceta pardilla (Marmaronetta angustirrostris) y la malvasía cabeciblanca (Oxyura leucocephala). La primera de ellas tiene en El Fondo su principal punto de cría de toda la península, no encontrándose en ningún otro punto del continente. La malvasía también presenta en el parque uno de los núcleos principales de población a nivel mundial.

Otras aves que destacan durante la época de nidificación son las colonias de garzas, entre las cuales aparecen especies muy escasas como la garza imperial (Ardea purpurea), el martinete (Nycticorax nycticorax) y especialmente la garcilla cangrejera (Ardeola ralloides).

Entre las anátidas nidificantes resaltar por su abundancia el pato colorado (Netta rufina) y el porrón común (Aythya ferina). También anida el tarro blanco (Tadorna tadorna), especie difícil de encontrar.

En aguas poco profundas es posible ver colonias de aves limícolas, como la avoceta (Recurvirostra avosetta), la cigüeñuela (Himantopus himantopus) y la canastera (Glareola pratincola), que tiene en el parque, junto al Prat de Cabanes los dos únicos puntos de cría en la Comunidad Valenciana.

En la temporada invernal se alcanzan las mayores concentraciones de aves, destacando algunas especies como el pato cuchara (Anas clypeata), el porrón común o la focha (Fulica atra) llegándose a superar los 30.000 ejemplares.

Otras especies que pueden verse en el parque son: el aguilucho lagunero (Circus aeruginosus), el águila pescadora (Pandion haliaetus) y los esquivos bigotudo (Panurus biarmicus), pájaro moscón (Remiz pendulinus) o carricerín real (Acrocephalus melanopogon), todas ellas amenazadas por la desaparición y degradación de los ecosistemas palustres.

Historia

El Parque Natural El Fondo, los cultivos agrícolas que lo circundan y las poblaciones cercanas de San Felipe Neri, Dolores, Catral y San Isidro de Albatera, se asientan sobre unos terrenos que, antiguamente, formaban parte de la extensa albufera de Elche que existió hasta el siglo XVIII. La denominación de almarjales y saladares que reciben las partidas de la zona sirven como recordatorio de su pasado.

La antigua Albufera de Elche desapareció como consecuencia del aterramiento natural del terreno, pero también debido a los múltiples drenajes que se realizaron en la zona. Entre ellos destacan las llamadas bonificaciones realizadas por el Cardenal Belluga en el siglo XVIII.

La necesidad de disponer de agua dulce con la que lavar las sales del terreno y regar los nuevos cultivos, creados después del proceso paulatino
de colmatación de la albufera, motivó la construcción de embalses. Para la realización de los mismos se utilizó el cauce de la laguna del Fondo.

El levantamiento de motas con la tierra extraída al excavar los embalses propició la creación de un interesante biotopo palustre que todavía se mantiene.

Los propietarios de algunos terrenos situados alrededor de los embalses los han utilizado con fines cinegéticos y piscícolas, como consecuencia de la escasa rentabilidad agrícola del suelo.
De esta forma, se han constituido una serie de interesantes enclaves húmedos asociados a los embalses.