Peñon de Ifach
El Penyal d’Ifac es una enorme masa calcárea que se eleva sobre el mar hasta los 332 m de altitud máxima y se une a tierra por un istmo detrítico.
Desde que a principios de este siglo fue abierto el túnel que atraviesa una de sus paredes por la cara nordeste, se puede ascender por un camino hasta alcanzar su cumbre, vértice geodésico de tercer orden.
En su entorno destacan las salinas de Calpe que, según Jessen, formaban una laguna que en tiempo de los griegos, se extendía desde el Penyal hasta las montañas más próximas. Posteriormente, fue cerrada por un cordón dunar y rellenada por arenas transportadas por el viento. La laguna fue convertida más tarde en salinas, que se abandonaron en el siglo XVII para después ser de nuevo recuperadas.
Con sus 45 hectáreas protegidas, podemos afirmar que se trata de uno de los parques naturales europeos de menor extensión. Sin embargo, las características bioclimáticas, la naturaleza de sus suelos básicos, su situación y orientación confieren una gran singularidad y variedad a su flora y vegetación.
En sus Observaciones (1795), el botánico Cavanilles ya supo apreciar la riqueza florística y vegetal de este monumento natural.
Estas características lo convierten en el parque natural más visitado de la Comunitat Valenciana, con más de cien mil personas al año.
Vegetación
Diversas comunidades vegetales conforman la vegetación del Penyal.
En las grandes paredes de roca crece una vegetación rupícola especializada en colonizar grietas, fisuras y repisas allí donde se acumula algo de suelo.
Formando parte de esta vegetación figuran numerosos endemismos, como la prácticamente extinguida silene d’Ifac, un raro tomillo, el teucrio d’Ifac, la escabiosa rupestre o la herradura valenciana.
En los niveles medios y altos de la vertiente septentrional crece una vegetación arbustiva de orlas, que comprende la maquia de palmito y la sabina negra.
Esta comunidad, entre cuyas especies pueden mencionarse también el aladierno o la trompetera, es sumamente interesante, pues representa un reducto del terciario que quedó aislado en el inaccesible Penyal y no fue invadido por los Quercus (encinas como la carrasca o la coscoja). En los suelos profundos se desarrolla una variante de esta comunidad con el pino carrasco.
En los niveles bajos de la vertiente septentrional, la vegetación arbustiva de orla comprende la maquia de lentisco y bayón entre otras especies como la lavanda dentada, la albaida o el jazmín de monte.
También crecen en el parque natural las comunidades propias de las últimas etapas de la serie de regresión vegetal, la vegetación de pastizales y la vegetación de matorrales y tomillares.
Asimismo, en la zona alrededor de las casas de la base del Penyal se desarrolla una vegetación nitrófila, propia de lugares muy antropizados sometidos a un elevado aporte de materia orgánica. También pueden apreciarse restos de cultivos como por ejemplo algarrobos y almendros.
Fauna
Entre los invertebrados, y como en el resto de la Marina Alta, es notable su riqueza malacológica en especies de moluscos pulmonados terrestres (caracoles).
También es de interés la presencia de coleópteros (escarabajos) y lepidópteros (mariposas).
Entre los vertebrados, las aves constituyen el grupo más numeroso, llegando a observarse unas 60 especies distintas entre las nidificantes, las invernantes y las que están de paso. Pueden citarse especies como el cormorán moñudo, las currucas o la tarabilla común, destacando entre las nidificantes el halcón peregrino, el vencejo pálido y el chochín.
Las aves rupícolas aprovechan las abundantes fisuras y oquedades de la roca para hacer su nido, mientras rapaces y gaviotas ocupan cualquier repisa en la pared que disponga de un mínimo espacio para hacerlo.
Los reptiles cuentan con representantes de gran tamaño, como el lagarto ocelado o la culebra bastarda y, entre los mamíferos, se puede mencionar la musaraña, el erizo común y el conejo.
Historia
En el Penyal d’Ifac se han establecido diversos poblados desde tiempos remotos. Al pie del macizo, en su ladera occidental, se estableció un poblado íbero entre los siglos IV-III antes de Cristo.
En época romana, la población descendió al istmo que une el Penyal con el continente, pero hallazgos de cerámicas y piezas numismáticas permiten afirmar que en la Edad Media se volvieron a habitar las laderas del Penyal. Sin embargo, los continuos ataques de navegantes desde el mar obligaron a sus habitantes a descender hasta el pueblo de Calpe, y crear un sistema de vigilancia para hacer frente a las incursiones piratas.
En sus proximidades, en la playa del Bol, se conservan las ruinas de los Baños de la Reina, que ya había descrito Escolano y donde Cavanilles descubrió la existencia de una antigua villa romana de tinte aristocrático.
Los especialistas apuntan que, seguramente, debió tratarse de una factoría romana dedicada a criar peces o a la elaboración del garum romano (conservas de pescado), dada la proximidad de las salinas.
El Penyal d’Ifac perteneció al municipio de Calpe hasta el 1862, año en que pasó a manos privadas.
Posteriormente, fue pasando por distintos propietarios hasta que fue adquirido por la Generalitat Valenciana poco antes de su declaración como parque natural en el 1987.
Durante este período de más de cien años en que el Penyal ha sido propiedad privada, se han sucedido actuaciones de diversa índole; a principios de siglo se construyeron dos caminos por su vertiente septentrional, el que da acceso a la base, donde se levantaron dos viviendas, y el que asciende hasta la cumbre, incluyendo el túnel que permite salvar el paredón de su cara norte.



