Serra Gelada

Fecha de declaración Parc Natural: 2005
Fecha de aprobación PORN: (Plan de Ordenación de los Recursos Naturales) 11 de marzo de 2005
Municipios dentro del Parque: Benidorm, l’Alfàs del Pi y Altea

El Parque Natural de La Serra Gelada y su entorno litoral es uno de los más singulares de la Comunitat Valenciana al ser primer parque marítimo terrestre de esta comunidad. Cuenta con una superficie total protegida de 5.564 ha. (de ellas, 4.920 ha corresponden al medio marino) y dentro de sus aguas podemos encontrar algunos de los zonas submarinas más interesantes y sorprendentes de todo el Mediterráneo peninsular, destacando las extensas praderas de la fanerógama marina protegida conocida localmente como Alguers (Posidonia oceanica) y fondos rocosos, como los de La Llosa con una excepcional diversidad biológica.

Geología y Paisaje

La parte terrestre está dominada por la espectacular Serra Gelada, pequeña pero abrupta sierra que divide las bahías de Benidorm y Alfás-Altea. A esta zona terrestre del parque, hay que añadir varias islas, dos en el término municipal de Benidorm, l’Illa de Benidorm y l’Illa Mitjana, mientras que en término municipal de Altea se encuentran la isla de l’Olla y el pequeño islote de La Galera. La orientación de la sierra en sentido noreste-suroeste marcará la forma alargada que posee el parque natural, dejando situado al faro del Albir en el centro de este y a l’Illa de Benidorm y el Morro del Toix en cada extremo del mismo. Su morfología es muy diferente según nos situemos en la vertiente suroeste, con grandes acantilados coronados por el Alt de Governador a 438 metros, que se levantan casi verticales desde el nivel del mar, mientras que por su vertiente noroeste posee unos perfiles mucho más suaves.

Geomorfológicamente, tiene una especial importancia la presencia de una “duna fósil colgada” compuesta por materiales llamados eolianitas;.
Esta formación empezó a originarse hace más de cien mil años, cuando el nivel del mar estaba más bajo que el actual. Por otro lado, la composición calcárea de la sierra propició la formación de diferentes cuevas y cavidades por el efecto de las filtraciones del agua de lluvia, entre las que destacan la Cova de Far y la Boca la Balena.

Vegetación y Flora

La heterogeneidad del paisaje ha favorecido la formación de diferentes comunidades vegetales, entre las que destacan las asentadas en la zona dunar de Serra gelada, por poseer especies endémicas como la Palomilla (Linaria arabiniana), la “Llunetes” (Biscutella montana) o el Enebro de las Dunas (Juniperus macrocarpa), o como la camarina o camariña (Corema album) una planta única en todo el mediterraneo al tratarse de una especie de distribución atlántica, que probablemente, transportada por las aves, alcanzó este litoral.

Las comunidades vegetales de los acantilados, también poseen plantas de gran valor, son especies que los bótancos denominan rupícolas y entre estas encontramos la Silene de Ifach (Silene hifacensis), que actualmente se está recuperando en el ámbito del parque, la “Orelleta de Ratolí” (Sarcocapnos saetabensis) o la “Canyeta d’or” (Asperula paui subp. dianensis).

En la mayor parte de la Serra Gelada podemos observar matorral compuesto, principalmente por Romero (Rosmarinus officinalis), Brezo (Erica multiflora), Enebro (Juniperus oxycedrus) y Esparto (Stipa tenacissima) acompañados a menudo por Pino Carrasco (Pinus halepensis) y algunos ejemplares de Carrasca (Quercus rotundifolia), de escaso porte. Hay también vestigios de viejos cultivos, donde se aprecian ejemplares dispersos de Algarrobo (Ceratonia siliqua) y Olivo (Olea europaea). Estos bancales abandonados han sido colonizados, entre otras especies, por Coscojas (Quercus coccifera), Lentiscos (Pistacia lentiscus) y Espinos Negros (Rhamnus lycioides).

En las islas del parque predominan la Bufera (Whittania frutencens), la Sosa fina (Suaeda vera) o el Espino Blanco (Lycium intricatum). En la isla de Benidorm, la Chumbera (Opuntia ficus-indica), una especie procedente de América introducida en el mediterráneo, es predominante en algunas zonas.

Una de las plantas de mayor valor ecológico es la Posidonia oceanica, “els Alguers”, que forma en el parque extensas praderas submarinas de vital importancia para la reproducción y cría de numerosa fauna marina

Fauna

Al disponer de un medio marino y otro terrestre, la diversidad de animales que se pueden observar dentro del parque es muy amplia, abarcando todos los grandes grupos de fauna, desde pequeños invertebrados pasando por peces hasta grandes mamíferos. La abundancia y variedad de especies comerciales de sus aguas es bien conocida desde tiempos inmemoriales, lo que las convirtió en zonas de pesca muy apreciadas por los habitantes de los pueblos costeros, especialmente en los fondos de la isla de Benidorm, donde actualmente el promontorio sumergido de la Llosa posee, dentro del buceo deportivo, un reconocido prestigio.
Este espacio natural también acoge una de las pocas poblaciones de Delfín Mular (Turciops truncatus), asentadas en aguas de la península. Se trata de un grupo familiar que nada y se alimenta con bastante frecuencia en por la zona, incluida dentro de un territorio más amplio que probablemente abarque toda la franja litoral de la provincia de Alicante.

De la fauna terrestre, destacan el grupo de las aves marinas, pues tienen en el parque importantes zonas de cría. El paiño común (Hydrobates pelagicus melitensis), nidificante en la isla Mitjana y en la de Benidorm, tiene en esta última, una de las colonias de reproducción de mayor tamaño del mediterraneo occidental, con más de 500 parejas.

Historia

Según atestiguan los restos (anzuelos y plomadas) hallados en el yacimiento del “Tossal de La Cala” de Benidorm, los íberos que allí vivían, ya poseían una importante actividad pesquera en las aguas del actual parque natural. Esta actividad se ha prolongado hasta nuestros días, en los que continúan calándose diferentes tipos de artes, principalmente trasmallos; pasando por épocas en las que las almadravas eran de vital importancia para los pueblos costeros, como La Vila, Benidorm o Altea. En el siglo XVII encontramos las primeras referencias escritas entorno a los habitantes de la zona, por medio de un comunicado que Vespasiano Gonzaga envía al rey Felipe II, advirtiéndole de que la isla de Benidorm era el mayor refugio de corsarios de todo el reino, sugiriendo por este motivo, la construcción de una torre vigía.

Una vez pasado el peligro de la piratería, la isla sirvió de refugio en 1834 a varias familias de Benidorm y La Vila, para refugiarse de la epidemia de cólera morbo que azotaba toda la costa.

En la Serra Gelada se conoce la actividad minera, basada en la extracción de ocre, desde tiempos de los fenicios. Este recurso fue explotado hasta mediados del siglo pasado. Así mismo la privilegiada vista que se tiene desde la sierra, la convirtió en un importante punto de vigilancia para advertir de la presencia de piratas berberiscos en el mar, por lo que se construyeron las torres de vigía de “Punta Bombarda” y de “l’Escaleta”